Gran Canaria presenta una gran diversidad climática, debida tanto a la gradiente altitudinal como al efecto de los vientos alisios, que originan acusadas diferencias paisajísticas entre barlovento y sotavento. La capital insular, Las Palmas de Gran Canaria, es considerada la ciudad con el mejor clima del mundo según un estudio de la Universidad de Siracusa (Nueva York). Por su parte, Mogán, al sur de la isla, es el lugar de la Unión Europea con más días despejados. El clima grancanario hace que la diversidad ecológica sea notable: la isla cuenta con más de cien endemismos vegetales, así como con otros quinientos compartidos con el resto de las Canarias.
Aparte de la capital, los principales centros turísticos de la isla son Maspalomas (con un ecosistema de dunas cuya conservación peligra debido a que el propio desarrollo urbanístico impide su regeneración), Puerto Rico (playa artificial creada en la década de 60), Puerto de Mogán y Meloneras (actualmente la zona de mayor expansión turística). El turismo en la isla de Gran Canaria es fundamentalmente de playa, aunque en los últimos años se ha experimentado un gran auge del turismo rural.